El valor disparado del «oro rojo»: la ganadería uruguaya ante un escenario inédito
A comienzos de 2026, la actividad ganadera en Uruguay se encuentra en un estado de ebullición, marcada por valores nunca antes vistos y un intenso interés por parte de los compradores. Sin embargo, este panorama excepcional viene acompañado de numerosas interrogantes.
La ganadería uruguaya, en este inicio de 2026, experimenta una situación de gran agitación: los precios han roto récords y la avidez de los demandantes es fuerte, abarcando desde los frigoríficos que buscan ganado listo para faena y los corrales para engorde, hasta el resto de las categorías del mercado.
**Cotizaciones de fantasía**
Nunca antes un año había comenzado de esta manera. Aunque esta escalada no ha sido totalmente inesperada, la aproximación del precio del novillo a los 6 dólares por kilo de carcasa –con reportes de operaciones en ganado de corral alcanzando esa cifra– parece propia de un relato de ciencia ficción. Esta situación es aún más llamativa si se considera que ocurre en un período de severa escasez hídrica, una circunstancia que en otras épocas habría provocado una caída en el mercado.
Tradicionalmente, un precio superior a los 4 dólares por kilo de carcasa se consideraba muy favorable; por encima de los 4,50 dólares, excelente; y superar los 5 dólares, casi impensable. Por ello, la realización de operaciones de ganado a pasto a 5,70 dólares por kilo, o las ofertas de 6 dólares por ganado en corral (que, en ocasiones, son incluso rechazadas por los propietarios), nos sitúan en un terreno completamente nuevo y sin precedentes. Este asunto ya había captado la atención a principios de año, con un ejercicio anual que se iniciaba con precios por encima de los cinco dólares, volviéndose cada vez más sorprendente. En la exposición Agro en Punta, la industria no expresó quejas por los altos precios, sino más bien lamentó no haber podido aprovechar la oportunidad en su totalidad debido a la escasez de hacienda.
**Un contexto global impulsor**
El panorama internacional es clave: China, Estados Unidos y la Unión Europea compran con gran avidez. Existe una cuota favorable en el mercado asiático, una carencia estructural de oferta en los otros dos países, y una creciente valoración global de las proteínas animales como alimento saludable, todo ello en un contexto de escasez general de oferta. No obstante, desde el sector industrial se advierte que el precio del novillo (estimado en 5,60 dólares en promedio) no puede superar el precio de exportación (5,40 dólares), ya que esta diferencia no es sostenible.
**Fluctuaciones en el ámbito frigorífico**
Esta semana, Frigorífico Casa Blanca, ya afectado por circunstancias internas, comunicó una importante reducción de su personal. Paralelamente, en los próximos días se inaugurará el frigorífico Florida, con capitales nacionales. El escenario es dinámico y todo puede cambiar, mientras el precio de exportación mantiene una tendencia ascendente desde hace dos años, lo que genera la pregunta: ¿dónde está el límite? Es una cuestión para la cual nadie tiene aún una respuesta definitiva.
En Agro en Punta, los productores, aunque celebraban, también manifestaban preocupación por el porvenir de la industria nacional: «Si las plantas frigoríficas uruguayas atraviesan dificultades, será un problema. En carne, o nos especializamos en nichos o desaparecemos; sería necesario repensar la exportación de ganado en pie», señaló en un encuentro privado un destacado líder gremial, inquieto por la viabilidad de un momento tan singular.
La disponibilidad de ganado es inherentemente inelástica. Un incremento en los precios no puede acelerar el período de gestación de nueve meses, y solo de manera limitada puede agilizar la cría. Si hoy escasean las vacas, la oferta no se incrementará en un lapso inferior a dos años y medio. Y esta escasez de vientres no es exclusiva de Uruguay; se observa también en Estados Unidos, Brasil y muchas otras naciones. Considerando la situación actual del mercado, podría afirmarse que Uruguay no es la excepción.
Esta semana, los precios sobrepasaron los picos de 2022, disipando gradualmente en los productores el temor a una repetición de aquel año, que experimentó un impresionante ascenso seguido de una caída aún más pronunciada. Actualmente, tal como se había anticipado por la considerable falta de carne vacuna a nivel mundial, los precios se mantienen elevados de forma persistente y sin indicios de descenso, según datos que se analizarán más adelante. En el mercado de terneros, se registraron ventas muy por encima de los 4 dólares por kilo vivo, una cifra que hasta ahora nadie había siquiera imaginado.
Este sostenido aumento de precios, que se ha consolidado a lo largo del último año y alcanza su punto máximo en este momento, permite superar dos situaciones que normalmente ejercerían una presión bajista en las cotizaciones: la falta de agua en ciertas regiones del país y la «ventana de cuota», el período trimestral de mayor salida de ganado a corral. Nada de esto disminuye el intenso interés de la industria por los novillos. Este escenario constituye un preámbulo ideal para la zafra de terneros que se iniciará a fines de mes y que, probablemente, se vea postergada. Para los criadores, cada kilo ganado representa quizás cerca de cuatro dólares, y aunque la moneda estadounidense tenga un valor bajo, cada kilo tiene un gran significado.
Los 6 dólares ofrecidos por novillos de corral y precios similares por vaquillonas están generando transformaciones en toda la cadena. Menos productores que crían a pasto optan por llevar sus novillos hasta la terminación. Es más ventajoso venderlos a un corral con 400 kilos a un precio igual o superior al que obtendrían si pesaran 500 kilos. Las vaquillonas, que antes se destinaban al abasto, son ahora solicitadas por los corrales con menos kilos y a un mejor precio. Los propios terneros, que están próximos a su período estacional de alta oferta, tendrán una demanda inusitada por parte de los corrales.
Sin embargo, la exportación en pie, vista desde una perspectiva nacional, parece haber sido un negocio a corto plazo. Un novillo que hace un año se vendía por unos 600 dólares (considerado un buen precio) hoy valdría 1.500 dólares o más. ¿Mantendrá la exportación en pie los volúmenes de compra récord del año pasado a estos precios actuales?
Más allá del récord de precios alcanzado a principios de febrero y los nuevos récords que se esperan en las próximas semanas (en el precio de exportación y en los valores de reposición tras las lluvias), lo más relevante es que esta situación no muestra un final a la vista. Solo dos factores podrían desviar este rumbo: la detección de carne con residuos de garrapaticidas o un descontrol en las tensiones geopolíticas. Por la dinámica de oferta y demanda, esta coyuntura única y casi inverosímil se proyecta a largo plazo, y el caso de Estados Unidos, con sus recientes datos de stock, es un claro ejemplo.
**Escasez acentuada en Estados Unidos**
La recuperación de la producción ganadera en Estados Unidos se demorará. El inventario de ganado de ese país continuó su descenso en 2025, según las cifras registradas al 1 de enero. No solo disminuye el stock total, sino también la población de vientres y terneros, lo que sugiere que la brecha en el mercado estadounidense persistirá al menos hasta 2028. Aunque se observa un leve incremento en el stock de vaquillonas, este no altera por el momento un escenario de marcada escasez que prevalecerá durante este año y el próximo, como mínimo.
El total de ganado vacuno y terneros (incluyendo los de leche) reportado al 1 de enero de 2026 fue de 86,155 millones de cabezas. Esta cifra representa una disminución del 0,37% respecto al año anterior y marca el séptimo año consecutivo de descenso. La producción de terneros de 2025 también decreció por séptimo año consecutivo, estimándose en 32,896 millones de cabezas, una reducción del 1,56% en comparación con 2024. Ambos datos se situaron dentro del rango de las estimaciones previas al informe, pero en el extremo inferior. La generación de terneros de 2025 fue 3,39 millones de cabezas menor (9,3%) que en 2018, año pico del ciclo ganadero actual.
El número de vacas de carne fue el dato más sorprendente del informe, con una estimación al 1 de enero de 2026 de 27,607 millones de cabezas, un 1% inferior al año precedente. La mayoría de las proyecciones previas al informe anticipaban que el número de vacas de carne se mantendría estable o con un leve aumento, debido a un menor nivel de sacrificio de vacas de carne el año anterior. En 2026, el año comenzó con 4,03 millones de vacas de carne menos que en 2019 (el último pico), lo que representa una disminución del 12,7%.
El número de vaquillonas reservadas para el reemplazo de vacas de carne ascendió a 4,714 millones de cabezas, lo que supone un incremento del 0,89% respecto al año anterior. Esta cifra se ubica en el extremo inferior de las estimaciones previas al informe. Este es el primer aumento anual de vaquillonas de carne en una década, pero aún representa un total muy bajo y no es un indicador claro de expansión del rodeo. Podría señalar una estabilización del mismo, mas no una expansión. La mayor parte del aumento en la retención de vaquillonas se concentró en Texas, donde se sumaron 50.000 vaquillonas para el reemplazo de vacas de carne, mientras que en Estados Unidos en general se agregaron 41.700. Si en 2026 se produce una mayor retención de vaquillonas, será interesante observar las diferencias regionales en cuanto a dónde se localiza dicho crecimiento.
El informe resultó alentador para los mercados ganaderos. La posibilidad de una retención generalizada de vaquillonas en 2025 y un incremento en el hato de vacas de carne no se materializó. Este año estará marcado por inventarios de ganado limitados y un fuerte impulso alcista en los precios debido a la oferta. La demanda de carne de res será crucial, como siempre, y ha mostrado una gran fortaleza recientemente. Los indicadores fundamentales confirman que los precios del ganado se mantendrán elevados en 2026.
Esta situación no es diferente a la que se vive en la Unión Europea, el otro gran comprador, donde se vislumbra un cambio cualitativo próximo gracias a la reducción de aranceles para los cortes Hilton y la ampliación de la cuota. En un contexto de preocupante endeudamiento, ¿podrán todas las empresas industriales sortear esta coyuntura? ¿Muchas quedarán en el camino, reduciendo la competencia por la hacienda a mediano plazo? Momentos tan excepcionales dan pie a estas y a muchas más preguntas. ¿Dónde se encuentra el tope de los precios? Esta es la interrogante que más asombro genera a corto plazo. A mediano plazo, veremos transformaciones radicales en el sector económico históricamente más emblemático de Uruguay. Mientras en el mundo sorprende el precio del oro, aquí lo hace el valor de lo que un productor de Artigas denomina «el oro rojo».
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